Este libro no nació de una moda, ni de una dieta, ni de un plan perfecto. Nació de un cuerpo que 
dijo basta. De una garganta cerrada, de un nudo en el estómago, de una mujer que corría todo el día 
y que comía lo que podía, como podía… hasta que entendió que eso no alcanzaba.
Nació de haberme perdido. Y de haber decidido, un día, volver a mí. No de golpe, sino paso a paso. 
Bocado a bocado.
Volver a mí fue dejar de exigirme. Dejar de comer con culpa. Dejar de sostener a todos menos a mí. 
Y empezar a preguntarme:
¿Qué necesito? ¿Qué me calma de verdad? ¿Qué me nutre sin castigarme? ¿Cómo puedo cocinar con amor 
e incorporar alimentos reales?
Este no es un libro de cocina convencional. Es una guía. Un cuaderno de viaje. Un mapa para mujeres 
reales que quieren sanar su relación con la comida, con su cuerpo y consigo mismas. Sin extremos. 
Sin mística. Sin exigencias ridículas. Con palabras que acompañan. Con hábitos que ordenan. Con 
recetas que sostienen.